El Gobierno promulgó el Decreto Supremo 5516, norma que reemplaza al DS 5503 y busca descomprimir la tensión social sin abandonar la estrategia de estabilización fiscal y ordenamiento del mercado de combustibles. El decreto mantiene el esquema de estabilización de precios de los derivados del petróleo, ratifica el fin del subsidio al combustible y establece nuevos precios para gasolina, diésel, GLP y otros derivados.
Como principal diferencia, la norma refuerza el componente social mediante la ampliación de bonos y transferencias directas, entre ellas el incremento del Bono Juancito Pinto, un aumento en la Renta Dignidad para adultos mayores no jubilados, la continuidad del programa PEPE y el ajuste del Salario Mínimo Nacional. El decreto fue consensuado con la Central Obrera Boliviana y recibió reacciones mixtas desde sectores productivos y analistas económicos.




