Nuevo revés para SpaceX: Starship falla al reingresar tras alcanzar el espacio

Fracasa el retorno del megacohete tras un despegue exitoso desde Texas; SpaceX recopila datos clave para mejorar futuras misiones hacia la Luna y Marte.

El sistema de lanzamiento Starship, desarrollado por la empresa aeroespacial SpaceX y considerado el más potente de la historia, logró este martes 27 de mayo alcanzar el espacio por tercera vez consecutiva, aunque volvió a fallar en su reentrada a la atmósfera terrestre. La nave estalló sobre el océano Índico tras perder el control en pleno vuelo, según confirmó la compañía propiedad de Elon Musk.

El despegue se realizó con éxito desde la base Starbase, en Boca Chica, Texas, alrededor de las 18:37 (hora local). En sus primeras fases, el vuelo cumplió con varios hitos técnicos previstos, incluyendo la separación de etapas y el apagado programado de motores, mejorando significativamente respecto a intentos anteriores.

Sin embargo, SpaceX informó más tarde de un “desmontaje rápido no programado”, eufemismo utilizado por la empresa para describir fallas críticas. La compañía confirmó que la misión finalizó con la destrucción del vehículo, sin lograr su objetivo de regreso controlado a la Tierra.

Pese al revés, SpaceX destacó los avances logrados. Musk celebró la integridad estructural del escudo térmico durante el ascenso, aunque atribuyó el fallo a una pérdida de presión en el tanque principal durante la fase de planeo y reingreso.

Una misión clave para el futuro lunar y marciano

Esta prueba era la novena del sistema Starship, que forma parte integral de los planes de la NASA en el programa Artemis, enfocado en establecer una presencia sostenida en la Luna y, eventualmente, llevar humanos a Marte. El vuelo también representaba un nuevo intento por validar la reutilización del propulsor Super Heavy, uno de los objetivos estratégicos de SpaceX para reducir costes operativos en la exploración espacial.

Como parte del ensayo, se implementaron modificaciones estructurales tras una investigación sobre la falla del octavo vuelo, ocurrido en marzo. La Administración Federal de Aviación (FAA) había dado luz verde al lanzamiento, tras verificar que se cumplían los protocolos de seguridad y medioambientales.

Entre los retos técnicos destacados de esta misión figuraban el aterrizaje del propulsor sobre una plataforma marítima en el Golfo de México, la liberación controlada de satélites ficticios en órbita y una prueba extrema del escudo térmico, que fue parcialmente desmantelado intencionalmente para someterlo a mayor estrés durante la reentrada.

Starbase, la base de operaciones de Musk en la frontera de Texas

El lanzamiento se llevó a cabo desde Starbase, una instalación creada por SpaceX que también funciona como municipio autónomo, tras una votación local. Ubicada cerca del río Bravo y de la frontera con México, esta zona alberga una comunidad reducida de empleados de la compañía, que viven en estructuras residenciales y módulos móviles adaptados al entorno.

Perspectivas futuras

A pesar del desenlace, SpaceX mantiene su enfoque en la mejora continua. Musk aseguró que los próximos vuelos de prueba se realizarán con mayor frecuencia, aproximadamente uno cada tres a cuatro semanas. La compañía sigue recopilando datos críticos que permitirán optimizar la confiabilidad del sistema de lanzamiento Starship en su ambicioso objetivo de hacer posible la vida multiplanetaria.

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