El costo del litro de leche se incrementa en mercados minoristas, mientras autoridades advierten sobre falta de autorización oficial.
En los últimos días, se ha registrado un aumento considerable en el precio del litro de leche comercializado en tiendas de barrio y mercados populares. De acuerdo con un relevamiento realizado por este medio en distintas zonas urbanas, el costo del producto básico pasó de Bs 6,90 a Bs 9 por litro, pese a que el precio regulado se mantiene oficialmente en Bs 6,80.
El alza ha generado inquietud entre los consumidores, particularmente en sectores de menores ingresos, y ha reavivado el debate sobre la viabilidad del modelo de producción lechera, que enfrenta crecientes presiones tanto en la cadena de suministro como en los costos de operación.
Algunos comerciantes aseguran que las entregas por parte de la industria se han reducido, lo que ha afectado el abastecimiento. “Antes recibíamos la cantidad que solicitábamos. Ahora solo me dieron cinco bolsas, porque no están procesando suficiente leche”, comentó una vendedora.
Desde la Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple), su presidente, Eduardo Cirbián, confirmó que varios productores han decidido dejar de proveer leche a la industria, debido a la baja rentabilidad del rubro. “Actualmente ya hay al menos diez productores que abandonaron el sistema formal, lo que significa menos producción y menor volumen disponible”, afirmó.
Cirbián también señaló que algunos ganaderos están optando por otras actividades agropecuarias que resultan más rentables, como la producción de caña de azúcar o la ganadería intensiva. “Muchos están invirtiendo en mejorar sus potreros o cambiar de rubro completamente”, agregó.
Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural aclaró que no se ha autorizado un aumento oficial en el precio de la leche. El viceministro de Comercio Interno, Grover Siles, anunció la intensificación de controles y fiscalizaciones en puntos de venta, con el objetivo de hacer cumplir el precio regulado.
El desajuste entre oferta y demanda comienza a reflejarse en los mercados minoristas. Comerciantes indican que el precio mayorista también ha subido, obligándolos a trasladar ese incremento al consumidor final.




